TRATAMIENTO CON LÁSER

La terapia con láser se utiliza para tratar muchas condiciones dermatológicas. Se han desarrollado muchos tipos diferentes de láser y adecuados para cada procedimiento. El término “láser” es un acrónimo que significa: "Amplificación de Luz por Emisión Estimulada de Radiación", lo que significa que se amplifica la luz (intensificada) con el uso de un gas, líquido o medio sólido (que suple a los electrones) que simula la emisión de la radiación (energía). La luz intensificada del láser tiene por objeto un componente de la piel llamado cromóforo. Los cromóforos pueden ser melanina, hemoglobina (sangre), agua, o incluso la tinta de un tatuaje. La luz láser se divide en diferentes longitudes de onda y cada longitud de onda es absorbida por determinados cromóforos. Cuando una longitud de onda específica es absorbida por un cromóforo, da a lugar a una reacción que genera calor. A su vez, el calor destruye el cromóforo.

Ofrecemos el láser de última generación Nd:YAG (neodimio de granate de itrio y aluminio) Q-switched para tratamientos de tatuajes, depilación, arañas vasculares (telangiectasias), para lesiones pigmentadas, hiperpigmentación postinflamatoria, lentigos o pecas y determinados lunares o nevus. Tiene sus limitaciones como en los pacientes de color.

Si bien realizarse un tatuaje es tarea relativamente sencilla, eliminarlo suele costar mucho trabajo. Al realizarse un tatuaje, se inyecta tinta a la piel, y así se convierte en parte de la piel para siempre. Los tratamientos con láser se utilizan para la remoción de tatuajes, pero con distintos logros. Algunas tintas de color son más sencillas de remover que otras. Debido a que el pigmento negro absorbe toda la luz del láser, es el más sencillo de remover. El verde es el más difícil, y el rojo y azul son más fáciles. En términos general, la remoción de un tatuaje puede costar mucho tiempo y dinero. En las personas de color, es mayor el riesgo de que aparezcan manchas claras u oscuras y cicatrices en la piel. La remoción del tatuaje puede requerir de 8-12 tratamientos, espaciados por 6 a 8 semanas entre uno y otro. El láser selectivamente detecta el pigmento del tatuaje, lo fragmenta, y el organismo lo re-absorbe y lo elimina. Cada sesión permitirá que el láser fragmente más el pigmento y penetre con mayor profundidad en la piel. La mayoría de los tatuajes no se logran eliminar del todo con los tratamientos con láser, y es posible que se vea una sombra del tatuaje después del tratamiento.

Los lentigos (pecas del sol), comunes entre las asiáticas y latinas, después de uno o dos tratamientos, responden adecuadamente. En un principio, aparece en la piel una zona blanca, y luego se escama en el lugar donde se aplicó el tratamiento. En el melasma, común en las asiáticas, latinas y afroestadounidenses, se ha visto que en la mayoría de los casos el resultado fue una inaceptable decoloración de la piel. La hiperpigmentación postinflamatoria puede presentarse y se ha registrado en el 1% al 50% de los pacientes asiáticos tratados con láser.

La Nevus de Ota (una mancha oscura presente en la sien) es muy común entre las pieles asiáticas, pero también entre las afroestadounidenses. Por lo general, se requieren de 3-4 tratamientos durante 3-4 meses, para ver alguna mejora.

CLÍNICA ESTETICA FRANCOMAPA DISEÑO WEB TTIPERU